De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


sábado, 31 de diciembre de 2011

MODOK

MODOK es el acrónimo de Mental Organism Designed Only for Killing (Organismo Mental Diseñado Solo para Matarl), un personaje que aparece en historietas de Marvel Comics, creado por  Stan Lee y Jack Kirby.
MODOK es también un recuerdo personal de hace ya bastantes años simbolizado en el nombre de dos amigos, LuisRi y Tamajonix. Ellos lo entenderán.
Va por ellos y para todo el grupillo de aquellos años.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Garcillas sin(vergüenzas)

Todavía recuerdo el primer dormidero de garcillas bueyeras de mi vida. Llegaron como el que no quiere la cosa, y se instalaron tímidamente en el río, en unos álamos hoy día inexistentes. Era 1982, el año de los mundiales de fútbol de naranjito. No teníamos ni idea de dónde procedían aquellos 18 individuos, pero la bibliografía apuntaba a que podían ser bichos africanos que poco a poco iban colonizando la península, como lo hizo en el año 711 Tariq Ibn Ziyad.

Varios años después, en 1990, el contingente garcillero se había incrementado tan exageradamente que llegamos a contar alrededor de 7000 bueyeras. Fue un año record. La invasión de las Bubulcus se ha ido expandiendo poco a poco por el Valle del Guadalquivir, Extremadura, parte del centro de España, la franja mediterránea y el Valle del Ebro.

Podemos decir, con todos los respectos hacia esta bella criatura, que la garcilla bueyera se ha convertido en un pájaro un tanto vil, desposeído de todos los méritos que acaparó en los años ochenta. Es abundante y comedora de despojos, aunque sigue siendo emocionante observarla a lomos de las ovejas y vacas, a la búsqueda de cualquier presa que se ponga a tiro.

La encontramos en los parques y jardines, incluso en las piscinas, tolerantes a la presencia humana, aunque aún no han perdido la vergüenza del todo. Al menos eso creía yo hasta que hace unos días vi a una garcilla conviviendo con el tráfico, sin ningún pudor ni recelo. Como muchos de nosotros se han convertido ya en urbanitas.

La foto testimonio así lo demuestra. Tan cerca la tenía que la retraté con mi patatamóvil, constatando de esta manera que el siguiente paso hacia su humanización es entrar a comer directamente en el Piedra. Ánimo, pues.

martes, 25 de octubre de 2011

Las avefrías, un valor (añadido) del paisaje

Llegan por fin las primeras lluvias y con ellas los primeros conatos de rasca. Ya era hora. Estamos ya prácticamente en noviembre y todavía andurreamos por el campo en manga corta. No… si al final va a ser verdad lo del cambio climático.

El agua cambia el paisaje, sin lugar a duda lo embellece, le imprime, si cabe, más vida. Sonido, color, olor en nuestros montes y campiñas. Un agua, que si tiene la generosidad de caer bien, apenas causará daño alguno en el terreno. La irreparable pérdida de suelos es uno de los principales problemas ambientales al que nos enfrentamos. Por el momento, la batalla la estamos perdiendo.

La lluvia y el frío marcan su territorio en el almanaque. Los campos se mueren de ganas por verdear, esperando ansiosos las primeras gotas, que se hacen de rogar. Hasta que irrumpen por fin los pastos, el manjar del ganado y el sueño del ganadero. Allí estarán atentas las ovejas que, sabiamente (es un decir) aprovechan la otoñada de los majadales junto a las retamas, chivatas inequívocas del trazado de los caminos de carne.

[foto: Juan Aragonés]

Y con las merinas, toda una cohorte de visitantes alados que, como todos los años, abandonan sus lugares de cría para pasar la estación fría y lluviosa con nosotros. Decenas de miles de kilómetros atravesando países y continentes para dignarse a pasar la navidad por aquí. La avefría es uno de ellos. Está entre mis pájaros favoritos, me fascina observarla en los baldíos del norte de la provincia, su llamativo contraste blanco y negro, y su vuelo siempre elegante. Me intriga el comportamiento terráqueo de este pájaro originalmente acuático.

Nunca antes la cultura popular ha tenido tanto acierto en colocarle un nombre a un bicho.

domingo, 2 de octubre de 2011

Carricerín cejudo en el Guadiato

Como cada lunes, aquella mañana había acudido a mi amigo Fernando con el solo objetivo de restregarle mis observaciones findesemaneras. Hasta ese momento jamás había logrado sorprenderlo, captar su atención de una forma especial. Sin embargo, aquella vez resultó diferente:
- ¿qué has visto qué?
Un repentino cambio en su entusiasta voz lo delató. Estaba, pues, ante uno de esos momentos largamente esperados donde la refriega se había decantado, por fin, a mi favor. Ya sólo quedaba inflar el perro:
- pues sí señor, y no vi uno, sino CUATRO, tan cerca que le hice una foto con el móvil.

La verdad es que hasta ese momento no fui consciente de la relevancia de la observación. Personalmente fue una satisfacción enorme anotar en mis retinas y en el cuaderno de campo una nueva especie, una de esas que vienen en la guía pero que nunca ves. Tampoco es que hayamos hecho el descubrimiento del siglo, pero puestos a indagar un poco en el tema, nos dimos cuenta de que el carricerín cejudo está realmente “mu malito”.



Los trabajos publicados indican que en los últimos años su población ha disminuido nada menos que un 40%. Comprobamos que tiene su Plan de Acción específico elaborado a nivel europeo y que en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN aparece con el mismo nivel de amenaza que el águila imperial. Ha habido varios proyectos Life centrados en este pajarillo e incluso en 2005 se celebró un congreso internacional sobre la especie.

Hallazgo, pues, con cierta importancia realizado en una charcúzcula de las afueras de Peñarroya, en un polígono industrial, ligada a un arsenal de escorias carboníferas en las que, por cierto, quieren plantar una incineradora de residuos. Ésta, junto a otras charcas artificiales cercanas que han sido fruto de la antaño próspera actividad minera, conforman un refugio de toda una caterva ornítica de gran interés. Unas perfectas desconocidas, jamás censadas ni visitadas por la oficialidad y apenas miradas por los ojos del ornitólogo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Buscar la Pantoja, digo, buscarla pintoja

No voy a caer en el chiste fácil, ese que dice que después de tanto buscarla la encontramos porque, además, es mentira. Aquella tarde se estaba presentando un tanto sosa; salvo algún carricero un tanto despistado, por lo demás, parecía que ningún pájaro quería acercarse a ese rincón del Guadalquivir donde colocamos las redes. En parte hay que entenderlos, el hedor fluvial de una pestilente surgencia nada favorece la estancia de la vida en aquel rincón húmedo, cuasi selvático, pero muy desdibujado por residuos harto repugnantes que ni me atrevo a nombrar.

Era la última revisión de un miércoles más de anillamiento, y a pesar de la terrorífica presencia de millones de murciélagos, me atreví a acompañar a Federico y Pedro. Al menos que sirviera de porteador de palos y de redes. Un par de carriceros, un ruiseñor bastardo y… un bicho raro. La primera impresión no es la que cuenta, desde luego, al menos en este caso, de lo contrario hubiera acudido al primer foro científico que pillara para nombrar una nueva especie, que sería por supuesto Loquefuera cabellodealbaetus, requenae, rodriguencis o leivaetus.

Pero el canalla del hombre de pelo rojo destrozó de inmediato la ilusión de cualquier naturalista. Como experimentado manipulador de plumíferos rápidamente nos desveló lo que no queríamos oír: se trataba de un pájaro descrito y conocido, una Locustella o, menos pedantemente, una buscarla.

Sí, ¿pero cuál?. Guía de pájaros en ristre, consulta on line de internet, frontal sujetando la masa encefálica, y de paso alumbrar, un farolón por testigo, tres experimentados anilladores, más un grupúsculo de exgodesianos, que la casualidad (o no) los había llevado exactamente allí, fueron los ingredientes para concluir que, sin la menor duda, se trataba de una BUSCARLA PINTOJA. Como decía un anuncio televisivo de mi infancia: “Mi primera buscarla, chispas”.

Sé positivamente que más de un lector, y digo bien, lector, va a rrrrrreventar cuando lea esto. Solo puedo decir que se deje las uñas largas y se arañe la cara, por ejemplo, o que utilice cualquier otro consuelo menor, que hay muchos.

¿Testimonios gráficos?. Por supuesto que hay. Los míos tienen tanta calidad que ni el móvil quiere descargarlos, así que tendremos que esperar a que Federico los cuelgue o los mande. Por ahora, no quiero hacer más daño.

Je, je.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El gallo azul

El gallo azul, como le llaman en algunos puntos de la geografía andaluza, parece haberse recuperado. En efecto, tras una situación bastante precaria que relegó la última población ibérica al sur de España, en torno al Parque Nacional de Doñana, la recuperación lenta y constante ha tenido lugar. De hecho hoy día es fácil observar al calamón en muchos puntos de la provincia.

Desde los puentes de la propia ciudad de Córdoba aún es posible ver algunos individuos afanándose en arrancar con su potente pico la vegetación palustre, para seguidamente agarrarla con la pata y devorarla, recordándonos más al comportamiento de un mamífero que de un ave. También son capaces de capturar pequeños invertebrados: escarabajos acuáticos, caracoles, saltamontes, lombrices e incluso sanguijuelas.

Su hábitat típico son las zonas húmedas que presenten una cierta cobertura de carrizos, eneas o lirios de agua, donde ubica su nido que debe pasar desapercibido ante los depredadores.


 Se ha comprobado que pueden llegar a ingerir huevos y pollos de otras aves vecinas, así como culebras de agua, ranas y pequeños peces. Cuando dan caza a un infeliz pato de pocos días de edad, se sabe que lo matan con un fuerte picotazo en la cabeza, abriéndole el débil cráneo para así poder alimentarse con su pequeño cerebro, sobre el que sienten una especial predilección.

La facilidad con la que se mueven por entre la vegetación acuática se debe a la estructura de sus patas, que finalizan en alargados dedos, los cuales les permiten caminar incluso por encima de plantas flotantes.

Los calamones, aunque tengan premio y sean cada vez menos raros, son aves poco confundibles y muy bellas, aunque tengan un pelín de mala leche con su vecindario.


PD. Algunos sitios en los que no es difícil observarlos: Malpasillo, presa de El Salto (cerca de Pedro Abad), embalse de Guadiato, río Guadalquivir.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Elanio azul

En un recorrido por Los Pedroches, el Guadiato o el Valle del Guadalquivir es fácil observar un punto suspendido en cielo; un batido de alas muy rápido que posibilita al animal en cuestión cernirse en el aire tomando posición en una privilegiada atalaya imaginaria desde la que podrá descubrir con mayor facilidad a sus presas. Con un poco de suerte y siempre con la ayuda de unos prismáticos tal vez descubramos un curioso animal; un pájaro del color del cielo, con las puntas de las alas negras, algo mayor que los familiares cernícalos. Es el elanio azul o común, una rapaz cada vez más habitual por nuestras latitudes.


 Aunque es un habitante propio del continente africano, los elanios poco a poco van colonizando nuestro país, tomando posesión de dehesas y espacios agrícolas, preferentemente con arbolado en el que encaramarse a una rama y otear, y por su puesto ubicar su nido.

Es una de esas rapaces típicamente aliadas del agricultor, con una dieta a base de ratones, topillos, musarañas y algunos pájaros. Para cazar suelen utilizar postes de luz o teléfonos, siempre en contacto con los espacios abiertos, cultivados o no. Ahí no es difícil observarlos de cerca donde descubrirás un llamativo ojo de color rojo que probablemente no olvides jamás.

Disfrútalo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Buitrones en familia

La mañana prometía. No en vano las señoras de la estepa no fallan nunca, al menos hasta el momento. En esta ocasión contábamos con una feliz visita, la de Antonia, que finalmente se había animado a acompañarnos. Procedente de Graná, con escala en Hispalis, nuestra amiga iba por fin a disfrutar con la observación de las avutardas del septentrión cordobés.

La generosa red de caminos, junto con la de los amos del terruño, permite acceder a casi todos los rincones de estos paisajes, donde la ruralidad queda perfectamente definida. La primera parada fue en vano, la segunda estéril, la tercera baldía, la cuarta vacía, la quinta… Se vaticinaba un imprevisto fracaso en aplicación directa de la maldita Ley de Murphy. Aquella mañana las señoras no quisieron asomarse a nuestras lentes, tal vez porque había mucha briega de máquinas o simplemente habían preferido visitar algún otro de sus escondrijos favoritos. Qui sait?.

Cada parada era una frustración pero también un nuevo ornitohallazgo: ortegas, trigueros, mosquiteros musicales, tarabillas, collalbas grises, lavanderas boyeras y cascadeñas, calandrias, tórtolas comunes… Tal vez lo más relevante fue la aparición de bisbitas campestres y tarabillas norteñas. Para un aficionado a las aves, no pajarear en septiembre merece pena de cárcel.

Es bien conocido el hartazgo de los trigueros, aunque ahora al menos están con el pico cerrado, pero quizá no lo sea tanto el de los buitrones. Pequeños grupos, imagino que de familias completas, posaron en todos los puntos de observación. Su minúzculo tamaño y comportamiento un tanto esquivo fuera de la época de cría hacen de esta ave una perfecta desconocida. Hay que buscarla en los escuálidos arroyos que medio sobreviven en las campiñas cerealistas donde, con el beneplácito humano, se rodean de vegetación palustre. Un perfecto oasis para la fauna y un lugar de visita obligada para el observador.


Esa imagen de grupos familiares de buitrones permanecen en nuestras retinas, como también la de la mamá avutarda con su cría, que finalmente vimos cuasi a la desesperada, tan sólo unos momentos antes de la hora maldita, aquella en la que las señoras de la estepa desaparecen definitivamente para nuestros ojos hasta que el Lorenzo permite de nuevo la vida.



PD. Te recomiendo hacer el Itinerario Ornitológico La Piruetanosa, cerca del núcleo urbano de La Granjuela, tal vez el único sendero de la provincia centrado en la observación de aves (junto con el cercano de Los Blázquez)

martes, 30 de agosto de 2011

Correlimos común en solar cordobés

Entre las virtudes de la afición a la ornitología está la de los hallazgos fenológicos, aquellas observaciones que, con cierta frecuencia, registramos y que, entre otras cosas, son muy útiles para darnos vidilla. Afortunadamente no todo son observaciones insípidas o frustadas (inobservaciones), así que con casi cualquier pequeño descubrimiento los pajareros nos venimos rápidamente arriba.

Y eso fue lo que ocurrió solo un día después de descargar todas las blasfemias conocidas contra el innombrable intreparriscos. Al día siguiente de regresar del septentrión ibérico, por cierto, igual de caluroso que aquestas tierras sureñas, con el mono de prismáticos encaminé mis pasos hacia las colas de Sierra Boyera, a la búsqueda de nada especial. Los limícolas pululaban de orilla a orilla, un poco lo de siempre, chorlitejo chico, andarríos chico y andarríos grande, que siempre alegran la vista con su permanente briega. Y entre ellos, un par de bichos diferentes, una especie de andarríos que no logré identificar y un correlimos común con su negro vientre exhibiéndolo con orgullo. Al mismo tiempo jóvenes martinetes miraban atentos desde el cielo, grupos nada despreciables de ánades reales y alguna garza imperial de sigiloso vuelo, como queriendo pasar inadvertida. No lo consiguió desde luego.

Unas semanas antes, en concreto el 18 de agosto, en el mismo sitio vi mi primer cormorán de la temporada. Tempranero desde luego, pero quién dice que no están ya mismo criando por esos parajes guadiateños. Y días antes también trincamos en nuestras lentes algunos carricerines cejudos, pero eso… será motivo de su particular relato.

domingo, 28 de agosto de 2011

El intreparriscos

Dibujo tomado de internet. Desconozco el autor/a

Aquella mañana lo tenía todo en perfecto orden. Mochila no demasiado pesada, cargada con el material de observación e identificación básico, y bastón ligero para la mano derecha. A mi cabeza venía la emoción del principiante, cuando con aquellos Super Zenith 20x50, perfectos para corroerse los ojos, y mi primera guía, la de Peter Hayman que aún conservo, andábamos un montón de kilómetros a la búsqueda de nuevos hallazgos pajariles. No olvidaré el cosquilleo en el estómago y pulso acelerado cuando ante nosotros se presentó una collalba negra en el secarral fluvial del Bailón, o la primera vez que vimos un acentor común en los llanos de Santo Domingo, Palomera arriba. Era el año en que el país estaba ya medio atontado delante del cuadrilátero televisivo viendo el mundial de naranjito.

Las posibilidades eran cuasi infinitas, los cortados rocosos dominaban el paisaje, alegrado siempre por buitres y chovas, y un tapiz verde de hayas que te sumergen en un mundo muy diferente al que uno está acostumbrado, ese que está lleno de chicharras cantoras de efectos sicológicos devastadores. Así que con los Nikon 8x30 comenzó el barrido de cada pared, cada piedra, cada matojo suspendido hacia el menos infinito, a la búsqueda agónica de mi primer ejemplar de ese pájaro de pico curvo y alas rojas que ni siquiera quiero nombrar.

Conforme avanzaba el día, el escaneado de tanta piedra iba perdiendo fuerza aunque sin merma de la ilusión. A veces, uno se tropezaba con un quebrantahuesos posado, con marcas alares, que invitaban a su identificación. De esta manera se mitigaba un poco el hartazgo de tanta caliza y las numerosas falsas alarmas que provocaban aviones roqueros y colirrojos. Dan vidilla los quebrantas, sí, pero uno no iba en su búsqueda.
 
Fueron varios días de persecución en lugares diferentes, incluso recomendados por algunos lugareños. La espectacularidad de los valles pirenaicos quedó sin embargo ensombrecida por la inexistencia del innombrable, que se perdió, para su desgracia, la posibilidad conocer a unos cordobeses entusiastas.

La próxima vez, si quiere, tendrá que venir a las Subbéticas, igual nos dignamos a conocerlo.

PD. ¿Algún pajarero/a ha conseguido ver al innombrable? ¿Where?. 
Thanks

domingo, 5 de junio de 2011

Oiga, oiga, ha salido el nº 2 de Arvícola


Bueno, en reallidad no ha salido aún, aunque está a puntito. El pasado viernes 3 de junio tuvo su presentación oficial en el Molino de San Antonio, en plenos Sotos de la Albolafia ¿se puede pedir más?. Lo hizo la asociación editora de la revista, el Bosque Animado, con motivo de las actividades que la Plataforma ciudadana "Por un Río Vivo" ha organizado para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente.
En esta ocasión el vasto equipo de diseño del Pegolete ha tenido la fortuna de maquetarla, como contribución pegoletera por un río vivo.
La semana próxima estará disponible en este blog y en todos los blogs que quieran, pero como muestra, un botón. Te adelanto la portada y los sugerentes temas: monográfico de la nutria en el Guadalquivir, actividades deportivas en el río y seguimiento de las aves que desde hace algunos años se está haciendo por el Bosque Animado.
Ya sé que tienes las carnes abiertas... tendrás que esperar unos días. Ya mismo está colgada aquí al lado, en pdf, para que la disfrutes.

domingo, 15 de mayo de 2011

Breve historia de GODESA

El 22 de marzo de 1985 nace legalmente GODESA, acrónimo de Grupo Ornitológico de Defensa y Estudio de las Aves, aunque ya contaba con actividad previa a la formalización e inscripción en el correspondiente registro de la Junta. Pero fue ese día y no otro; la elección consciente coincidía con una efeméride muy significativa para uno de los pilares de este grupo. Junto a los que suscriben, Juan Aragonés, Rafa Tirado y Paco Cobos nos embarcamos, con la fuerza de la juventud, en el empeño de ver algún día un río más digno para una ciudad milenaria.

Godesa nace junto al río y de él se nutre en el aprendizaje colectivo del objeto fundacional de este grupo de amigos, los pájaros. En aquellos años el Guadalquivir no pasaba precisamente por sus mejores momentos, la contaminación de sus aguas alcanzaba unos niveles de insalubridad tan altos que provocaban con cierta frecuencia mortandades masivas de peces. Aún se recuerda en la memoria colectiva un año especialmente maloliente, tal era el ambiente que los objetos dorados de las casas se tornaban grisáceos. La penosa situación ambiental del río fue el detonante que justificó la elaboración de un estudio por parte de la Universidad de Córdoba, encargado por el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta. El trabajo “Estudios ecológicos en el río Guadalquivir en Córdoba. Evaluación de la contaminación y alternativas de saneamiento”, tal vez ha sido el más completo que se haya hecho nunca, y uno de los puntos de partida en la historia de la protección del río en nuestra ciudad.

Las aves fueron siempre nuestro principal argumento, aunque no el único. El hito más relevante con el que la actividad naturalista de Godesa se inicia y se centra en el Guadalquivir fue la instalación de un incipiente dormidero de garcilla bueyera (Bubulcus ibis) junto al puente de San Rafael, en unos álamos blancos hoy día inexistentes. 18 ejemplares se asentaron en el año en el que se celebraron los mundiales de fútbol en nuestro país, 1982. A partir de ahí se produjo un aumento significativo que llevó a contabilizar casi 7.000 individuos en 1990.

Se llegaron a registrar 120 especies, con hallazgos relevantes como la reproducción del calamón (5-6 parejas), avetorillo (Ixobrychus minutus), la invernada del cormorán (Phalacrocorax carbo) y las gaviotas reidora (Larus ridibundus) y sombría (Larus fuscus), con censos que contabilizaron 20.000 ejemplares. Pero sin lugar a dudas lo más destacable siempre ha sido la colonia de garzas; las garcillas se asentaron como reproductoras y con ellas llegaron los martinetes (Nycticorax nycticorax), garcetas comunes (Egreta garzeta) e incluso las amenazadas garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides).

Las amenazas eran continuas, de manera que junto con el empeño en conocer más y mejor a las aves, el trabajo de denuncia ha sido una constante, siempre  acompañado de la labor propositiva que ha caracterizado la actividad del grupo. Y es que los comienzos de los años noventa fueron muy activos. Argumentos había, desde luego. El señalado año 92, de proyección internacional de nuestro país con la Expo de Sevilla y las olimpiadas de Barcelona, constituyó la meta de una carrera desenfrenada por dotar de infraestructuras y equipamientos varios a la periferia hispalense. El Plan Andalucía 92 contenía entre su cartera de proyectos, algunas actuaciones en el río, entre las que destacaba sobre todas las demás la instalación del puente de Miraflores: el famoso puente de Calatrava, que tanto debate social suscitó en la ciudad.

La amenaza de una gestión urbanística no apropiada para el entorno urbano del Guadalquivir motivó el que tal vez fuera el primer acto público organizado para defender los valores naturales del río, en abril de 1989. Nuestra asociación reunió en el salón de actos de los ministerios al delegado de Obras Públicas, al director provincial de la Agencia de Medio Ambiente, un arquitecto de la Gerencia de Urbanismo y a un biólogo que participó en el trabajo de la Universidad.

Como desarrollo del PGOU de 1986 se redactó el Plan Especial del Río, aprobado en 1992, otra fuente de actividad imparable con la que se trataba de contribuir a un modelo de plan que contemplara los valores naturales del río, y no sólo considerarlo como una pieza urbanística carente de ordenación. Hay que reconocer que los planes de la época ya admitían su potencial y valor como elemento natural dentro del núcleo urbano, planteándose invertir la negativa relación río-ciudad existente. Entre las actuaciones que desarrollaba n el Plan del Río se planteaban propuestas encaminadas a su recuperación como elemento natural, su saneamiento integral y la conservación de los valores naturales e históricos, y ello incluye a los Sotos de la Albolafia. Debemos reconocer con satisfacción que nuestra labor sirvió en aquellos momentos para contribuir a estos objetivos, resultando de utilidad los trabajos de seguimiento de fauna elaborados hasta esa fecha.

El 92 también trajo la autovía de Andalucía, que atravesaba el río Guadalquivir en varios puntos, y también a algunos tributarios muy bien conservados como el arroyo Galapagares. La casualidad hizo que el trazado de esta infraestructura pasara por una colonia de cría de martinete, circunstancia que se convirtió en el detonante de un frustrado intento de encadenamiento a las máquinas que entonces trabajaban por las Quemadillas. Todo estaba perfectamente organizado para un día concreto, logística, personal, medios de comunicación. Ese día cayeron chuzos de punta, y el lodazal así creado impidió una acción ecologista muy propia de aquella época.
Y es que los martinetes siempre cayeron en desgracia. No hay sino que recordar la construcción del gasoducto que pasó justo por el centro de una colonia de estas crepusculares garzas. Por aquel entonces se emplazaba en el magnífico bosque de galería que había junto al Jardín Botánico, a la postre arrancado de cuajo con las obras de encauzamiento. Nuestro compañero Rafa Pulido tuvo que rescatar, con la preceptiva autorización de la Agencia de Medio Ambiente, los pollos de los nidos ante su inminente destrucción.

Este batallador compañero, al que nuestro río le debe más de lo imaginable, también logró in extremis que los fuegos artificiales de la feria de Córdoba, que por aquel entonces se ubicaban en la que hoy es la avenida de Fray Albino, se trasladaran para, de esta manera, evitar las estruendosas molestias que se ocasionaban a la colonia de garzas.

Y es que esta pajarera, por asemejarla de alguna manera a las existentes en el Parque Nacional de Doñana, ha sido el argumento principal para la protección de los Sotos, pero al mismo tiempo el motivo de numerosas horas de trabajo altruista. Rafa Pulido, Fernando Díaz y Rafa Tamajón se encargaron de hacer minuciosos estudios que les llevaron incontables horas, generando un volumen tal de información que podría haber sido objeto de cualquier tesis o tesina. No en vano, junto con la labor divulgadora de la importancia ecológica de los Sotos de la Albolafia dirigida a la sociedad cordobesa, también se hizo un gran esfuerzo por acceder a la comunidad científica, con publicaciones, ponencias y presentaciones en jornadas y congresos nacionales.

Otro envite al que nos tuvimos que anticipar fue al proyecto de encauzamiento del río, no sin sus correspondientes denuncias en la recurrente prensa y con las consiguientes manifestaciones y reuniones con los responsables públicos del momento. Este proyecto que fue iniciativa del Ministerio de Medio Ambiente se redactó en 1997, aprobado por el Consejo de Ministros en agosto de 1998 y declarado obra de interés general. La Junta de Andalucía lo asumió directamente en su política de infraestructuras, recogiéndolo en el Plan Director de Infraestructuras de Andalucía 1997–2007. La Delegación Provincial de Medio Ambiente entendió como asumibles los efectos ambientales derivados de la obra de encauzamiento, siempre que se adoptaran las medidas correctoras pertinentes. En aquel entonces seguía pendiente la declaración de los Sotos de la Albolafia como Monumento Natural y desde Godesa, junto con otras organizaciones, solo se consiguió extraer del proyecto el tramo comprendido entre el puente de San Rafael y el Puente Romano, el espacio finalmente declarado como Monumento Natural.


Y es que desde que se aprobara la Ley 2/1989, de 18 de julio, Godesa ha pedido su declaración como espacio natural protegido. Todavía está custodiado el escrito donde formalmente se le solicita a la Agencia de Medio Ambiente, el 13 de febrero de 1990. Ésta ha sido una de las reivindicaciones recurrentes y en ese objetivo se centró gran parte de la actividad de la asociación, contribuyendo a su justificación con informes, estudios científicos y divulgativos, y publicaciones diversas. Sólo se tardaron 12 años en conseguirlo. Al menos nunca podrán decir que no pusimos empeño.

Doce años, más los siete previos, dan para mucho. Los años más productivos han originado un generoso fondo documental que ha quedado para una mejor interpretación de este rico patrimonio natural y cultural. Pero también han sido años con mucha actividad divulgadora. En los Sotos organizamos el primer Maratón Ornitológico desarrollado en la provincia de Córdoba, una actividad lúdica que consigue atraer a un buen número de personas a un espacio digno de ser conocido. El Día del Peatón se exigía la peatonalización del puente romano; durante una mañana de domingo se celebraban numerosas actividades con gran éxito participativo, y entre ellas estaba la de dar a conocer las aves a paseantes locales y turistas.

También se hizo un proyecto de educación ambiental que se echó a andar en algunos colegios de la ciudad, con una guía de actividades, un video que realizó Julio Gómez junto con otros compañeros con el que se accedió a un buen número de usuarios… Todo este trabajo ha visto varios reconocimientos públicos, como la concesión de la primera edición del Premio Chico Mendes, que promueve el Ayuntamiento de Córdoba. Tuvimos la ocasión de recoger el premio de manos del embajador de Brasil en la época de Herminio Trigo, recordando así a este infatigable sindicalista brasileño que fue asesinado por defender la selva amazónica.

Y es que durante todo este tiempo hemos comprobado, no sin cierta sorpresa, que la ciudadanía es una gran desconocedora de este trozo de ciudad. En los numerosos actos públicos en los que se ha participado era recurrente el comentario de que el río está muy sucio, y ello no se refiere al estado del agua o a la falta de limpieza en las orillas, esta bienintencionada aportación hace referencia a la maleza de la vegetación.

Falta, por tanto, mantener una permanente labor divulgadora, educativa, que traslade a paseantes y turistas que el río no es una zona verde más, sino otra cosa, un ecosistema vivo, muy dinámico, cambiante, necesitado de intervención en algunas cuestiones. Llevamos reivindicando esto prácticamente desde que aquellas primeras garcillas, tal vez procedentes de África, se quedaran a vivir con nosotros. ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar?.

Durante muchos años, los autores, junto con el resto de compañeros, algunos de ellos aquí citados, hemos trabajado por la protección de los Sotos de la Albolafia. Crecimos juntos, muy cerca de la orilla izquierda del Guadalquivir, allí aprendimos muchas cosas, incluso de pájaros, nuestra afición y vocación.

Artículo publicado por Miguel Carrasco y un servidor en el número 1 de la revista Arvícola (editada por El Bosque Animado).

jueves, 28 de abril de 2011

¡¡Ya estamos de feria!!... del libro, oiga

Recupero este dibujo de una entrada anterior (titulada "El libro más leído") porque en su momento fui un incomprendido o, mejor dicho, retorcido porque no lo pilló casi nadie, con lo que el que se equivoca es un servidor y no el resto del mundo (como suele pasar en la vida aunque muchos se empeñen en hacernos ver lo contrario). El caso es que allí intentaba mostrar que el libro más leído es ninguno. Vamos, que la gente no lee nada o como mucho el Hola en la cola de peluquería o el Marca en la barra del bar. Es decir, “cosas” con menos interés que el prospecto del champú que muchos leemos en determinadas y aliviadoras circunstancias.

Desde 1996, cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, uno de los “días de…” que merecen la pena pues en torno a él se montan ferias del libro, presentaciones y algún que otro acto cultural que nos recuerda que alguna gente lee de verdad. Del 30 de abril al 8 de mayo se celebra la feria en Córdoba, con buena pinta.

Anda anímate que hay un montón de actos programados y alguno seguro que te interesa. Nos vemos por allí.

lunes, 25 de abril de 2011

Estamos perdiendo el tiempo

No, no me refiero a tener que estar ya movilizándose por tantas tropelías. Tampoco estoy pensando en las abduciones televisivas que nos dejan absortos mirando nada; ni tan siquiera en el robo de voluntades que supone empanarse frente a un partido de fútbol. Estoy hablando de algo más sutil.

Y es que no entiendo qué estamos haciendo aquí, tú y yo, mirando esta pantalla de ordenador pudiendo estar ahora frente al mayor espectáculo del mundo, contenido ahí fuera, a unos cuantos metros, y además gratis. Me estoy refiriendo a la primavera, a esa explosión de vida que estos días lluviosos están proporcionando. Te invito a dar un paseo por una dehesa, por un río o arroyo, el que quieras, y si me apuras, por la mismísima campiña. Y déjate estar.

Estas húmedas vacaciones he aprovechado, como no podía ser de otra manera, para disfrutar de la mejor época del año. Aún lloviendo, en cualquier recorrido se podía descubrir un número nada despreciable de pájaros, vistos y oídos. Y es que es imposible no escuchar a los ruiseñores, cantarines inacabables con nocturnidad y alevosía, trigueros, oropéndolas, pinzones, carboneros, verderones, golondrinas... incluso para un sordo como yo.


Fotos tomadas de internet (varios autores)

Comparto aquí una de mis observaciones realizadas en un palmo de terreno de nuestra afortunadamente desconocida sierra, que me llevó a disfrutar de algunas de las aves más bellas de la fauna ibérica: abejaruco, oropéndola, martín pescador y collalba rubia. Y en menos de cinco minutos ¿hay quién dé más por menos?.



domingo, 17 de abril de 2011

Avetorillo

Hoy he visto el primer avetorillo del año. Es un placer y una suerte salir al balcón con los ojos aún pegados y cuasi legañosos y encontrarte de plano con uno de estos animales. La primera cita, digo, porque es ahora cuando están llegando estas aves procedentes del África tropical. Menuda paliza.

Dibujo tomado de pajaricos.es
Algunos ejemplares se instalan, para criar, en los Sotos de la Albolafia, así llevan haciéndolo al menos desde los años ochenta, cuando empecé a aficionarme a la ornitología. Se acoplan entre los carrizos y allí pueden pasar casi totalmente inadvertidos hasta que de nuevo, allá por el mes de agosto, vuelvan a darse otra paliza migratoria.

Y es que los avetorillos son muy discretos, solo detectables cuando vuelan. Normalmente están encogidos, como si no tuvieran cuello, pero cuando advierten algún peligro despliegan un comportamiento muy curioso: estiran el cuello y el pico de forma totalmente vertical, quedando tan fino que parece formar parte de la vegetación, permaneciendo en absoluta inmovilidad.

Así pues, una casualidad y un lujo poder observarlos.

martes, 12 de abril de 2011

CórdobAves

[Leiva Design]

Entre las bondades de la aspiración a la capitalidad cultural en 2016 está la de implementar una batería de actividades culturales, muy diversas, a lo largo del año. Siempre que puedo destaco la originalidad de Cosmopoética pues lo demás no dejan de ser acciones clásicas: exposiciones, conciertos… Soy un pesado pero quiero seguir insistiendo en la necesidad de buscar el hecho diferencial, es decir, alguna iniciativa distinta al “más de lo mismo”, que destaque del común de las candidaturas en este caso, o de las ofertas culturales al uso. Y digo, de nuevo, que en nuestra ciudad los valores ambientales están ahí esperando a que alguien con lucidez y ganas los saque a la palestra y les confiera el protagonismo que se merecen.

Uno de ellos son los pájaros, no me cabe ninguna duda, y no por deformación propia, aunque un poco sí, lo reconozco. Tenemos un río de lujo, una maravilla de sierra, aunque con demasiados bocados, una campiña que no conoce ni cristo, y una ciudad con muchos jardines y recovecos en los que viven otros cordobeses, como nosotros, que apenas llaman la atención de la vecindad.

¿Por qué no hacerles un guiño? aunque sea por propio egoísmo. Utilicemos la candidatura para aprovecharnos de ellos. Ahí va la idea, ayuntamiento: Proyecto CórdobAves, por ponerle un título, la verdad poco ingenioso. No es nada complicado y además muy barato organizar una semana que tenga como argumento a los pájaros con los que convivimos. Ideas al respecto hay mil, yo tengo muchas anotadas en mi cuaderno de campo, y además en Córdoba hay una afición a la ornitología muy desconocida por el vulgo. O sea que materia gris hay de sobra, lo que faltan son ganas por quien tiene que tenerlas. Insisto, no es cuestión de dinero, con cualquier comilona pública está más que pagado. ¿Alguien recoge el testigo?

lunes, 11 de abril de 2011

Curiosidades ornitológicas, volumen 2

La biomasa alar de las campiñas de Córdoba la constituye, sin lugar a duda, las omnipresentes y omniabundantes poblaciones de trigueros comunes. Es imposible no ver a uno de estos pájaros y mucho menos oírlos en primavera y verano. Ésta es su única cualidad llamativa aparente, por lo demás, no deja de ser un animal parduzco que se camufla muy bien en el suelo o en un árbol.

Foto: Juan Aragones (lazumaya.blogspot.com)
La curiosidad que le lleva a protagonizar este comentario es su carácter polígamo, igual no tan conocido. Se ha llegado a constatar trigueros machotes con harenes de hasta siete hembras en una misma zona, con las que se reproduce. Éstas se encargan, cómo no, de la incubación y crianza de los tres a seis pollos que pueden sacar, aunque algo ayudan a darles de comer. Así que en menos de un mes el varonil padre ha podido dejar una descendencia de hasta 42 pollos en el mejor de los casos, y casi sin coscarse.
Mientras tanto, él a lo suyo, que es seguir cantando desde algún sitio más o menos alto para marcar sus dominios: ¡¡aquí está el tío!!.

domingo, 20 de marzo de 2011

Curiosidades ornitológicas, volumen 1

Concluimos un día de pajareo un tanto frustrado por no haber visto las avutardas en todo el día. También era lógico, empezamos a andar con el grupo de la SEO a las 12 de la mañana, rompiendo así con la lógica ornitológica y la práctica elemental del buen observador de aves. Ninguna observación destacable, salvo tal vez un buitre negro en vuelo bajo. Ya por la tarde, con el grupo de birdwatching huido hacia su dormidero en el albergue del Muriano, aprovechamos para hacer un recorrido inédito, medio estepario medio forestal. Junto con la visión de un par de críalos, cuyo vuelo recordaba al Halcón Milenario, un elanio azul, un par de andarríos grandes, y una hembra de pechiazul que difícilmente se dejaba identificar con el fondo del sol en decadencia, descubrimos, para nuestra agradabilísima sorpresa, una nueva colonia de cernícalo primilla, con al menos tres machotes por allí pululando.

Avanzando hacia la guarida de las perdiceras, objetivo último de la ruta, allí estaba, en mitad del camino, la abubilla, dándose un baño de multitudes. De multitud de granos de arenilla que invadían todo su cuerpo, cara incluida, desparasitándose con total descaro, como queriendo limpiar su imagen de pestilente ave. Y es que nuestras amigas upupas concentran excrementos malolientes en el nido con el loable objetivo de que nadie pueda osar siquiera acercarse y evitar la tentativa de la depredación. Las mamás abubillas pueden incluso disparar un chorro hediondo producido por una glándula que tiene en la base de la cola.

Su repugnante estrategia defensiva puede servir incluso para todo lo contrario: localizar los nidos dejándose llevar por la bruma fétida. Toda una contradicción porque ¿te has parado alguna vez a contemplar toda la belleza que encierra una abubilla?

martes, 15 de marzo de 2011

(In)oportunismo nuclear

Tsunami es un invento japonés, uno de tantos, sólo que éste no es tecnológico, y me refiero a la palabra. La RAE lo define como ola gigantesca producida por un seísmo o una erupción volcánica en el fondo del mar. Así que ya te puedes imaginar lo asumido que lo tiene esta gente, y lo preparados que están, material y sicológicamente. Aunque cuando la Madre Naturaleza dice aquí estoy, no hay nada que hacer. Por cierto, es la Madre peor querida por sus hijos.

[Leiva Design]
El tsunami japonés ha derivado el protagonismo a lo nuclear. Y es lógico. El debate se ha extendido por todo el mundo puesto que una vez más se ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las centrales nucleares, por mucho que quieran vender su seguridad. Los pronucleares contraatacan criticando el oportunismo: que ahora no es el momento, que primero es ver qué pasa, que no podemos prescindir de lo atómico, que en España nunca va a ver tsunamis, que si somos deficitarios en energía…

Incluso esta mañana, un médico-locutor de radio, de onda cero (por cierto, bien puesto el nombre) para más señas, de arte y grasssia torera, gomina y puro en ristre, decía que prescindir de nucleares significa dar más protagonismo a Gadafi. Hombre, se puede manipular a los radioyentes de muchas maneras, pero es que eso sí es oportunismo, barato y de mal gusto.

domingo, 13 de marzo de 2011

Blanco Nuclear

 [Leiva Design]
Ahora más que nunca ¡¡NUCLEAR NO GRACIAS!! ¿no crees? o ¿todavía tienes dudas? Bueno, si es así reproduzco literalmente un titular de periódico de estos días: "El terremoto del viernes provocó la paralización de 11 de las 51 centrales nucleares".

Sí, como lo lees, 51 centrales, sólo en Japón. Yo me he quedado también pasmado, como tú. Lo mismo ahora nuestro gobierno se hace un pelín más sensible al tema, al menos igual que lo fue cuando aprobó su primer examen -hace ahora 7 años- e incluyó una retahíla de promesas mu bonitas que incluían también derechos sociales, empleo, bla, bla, bla.

jueves, 10 de marzo de 2011

Decrecentista ¿tal vez?

¿Serías capaz de ir a trabajar todos los días en bici? ¿Incluso llevar al niño a la guarde en tu bici? ¿Te sientes con fuerza para reprimir tu impulso irrefrenable de comprar ropa cuando entras en una tienda de moda? ¿Y de zapatos de temporada? ¿Tienes algún problema por coger algún día el autobús? ¿Cicateas con tu salud? ¿Y con la de tus hijos? ¿Has probado alguna vez alimentos ecológicos? ¿Eres muy de avión? ¿Estás asociado? ¿Participas en algo? ¿Te movilizas por algo que no sea el fútbol? ¿Te has mirado cómo te comportas en navidad? ¿Lees? ¿Vives con prisas? ¿Te paras alguna vez y te miras? ¿Te escuchas? ¿Quieres una casa más grande? ¿Desde cuándo no cambias de coche? ¿A la moda? Ganas de cambiar de móvil ¿eh? ¿Bodas, bautizos y comuniones como dios manda? ¿Recicl-Arte? ¿Votas y te olvidas? ¿Te has fijado alguna vez de dónde vienen los alimentos que compras? ¿Crees que podrías vivir con menos? ¿Serías igual de feliz?

¿Durillo, eh?

domingo, 20 de febrero de 2011

Ategua, 4.500 años de historia

Parecía que no iba a ser capaz pero al final lo conseguí(mos) , aunque no exento de las correspondientes fatiguitas musculares y óseas. La ruta de Córdoba a Ategua, asentamiento localizado entre Santa Cruz y Castro del Río, supuso unos 25 kilómetros atravesando paisaje de campiña pura y dura. Como dura es la enorme erosión que se observaba a lo largo de todo el camino, enormes cárcavas especialmente conspicuas en los tímidos cauces y regueros.


Todo muy bien organizado, y desde aquí mis felicitaciones a los organizadores, la Asociación Cultural Amigos de Ategua. Lo único criticable es la omnipresencia de varios parapentes con motor, o como se llamen, que nos destrozaron los oídos durante no pocos kilómetros. Al principio nos hacía gracia ver el habilidoso manejo de los pilotos que pasaban a ras del grupo, pero eso está bien para un ratito. Consiguieron reventarnos gran parte del recorrido, pero sobre todo el momento desayuno.

Pero bueno, salvando esto, como digo, todo muy bien, con final espectacular al poder pisar en un monte anteriormente pateado por miles de personas durante nada menos que 4.500 años. Si se es capaz de tomar conciencia de esto, impresiona. Nos ilustraron mucho en la visita interpretada por monitores de lujo, y se aprendió, bueno, confirmó, en una nueva ocasión de cómo la inoperancia de las administraciones permite que se mancille un yacimiento –para algunos arqueólogos, el más importante de Andalucía-, y se deje escapar la oportunidad de conocer mejor nuestra historia. En definitiva, de conocernos a nosotros mismos.


En cualquier país europeo, a tres piedras colocadas por antepasados nuestros le sacan partido, como debe ser. Se investiga convenientemente y a partir de ahí se recupera, conserva y se pone a disposición de la gente. Aquí, ya sabemos, si nos une algo con el de enfrente es porque es del mismo equipo de fútbol. Así nos va.

sábado, 12 de febrero de 2011

El nuevo cafelito

Pepe González, compañero de fatigas, además de amigo, dedica unas palabras en su blog, El Nuevo Cafelito, a este servidor y también a mi buen amigo Juan Aragonés, rememorando tiempos inmemoriales, de cuando unos cuantos pollos volantones, o mejor, inmaduros, decidieron dar forma a GODESA, una asociación que se centró desde el año 85 en el estudio y defensa de las aves.
Ya ha llovido desde entonces, GODESA dejó de existir para unirse al proyecto que hoy se llama Ecologistas en Acción. No queda ya nada de entonces, salvo su espíritu, que sigue vivo en algunos de los que vivimos intensamente durante más de diez años de nuestras vidas.

viernes, 11 de febrero de 2011

Il Pegolete en el Diario CORDOBA

Ni me había coscado. De casualidad descubro que el Diario CORDOBA del día 20 de noviembre del año pasado publicó un extenso reportaje sobre este blog. La friolera de 24 palabras dedicó el periódico local decano de la prensa califal a este humilde rincón cibernético. Lo transcribo literalmente:
 "En Il Pegolete, Antonio Leiva aborda temas de actualidad, sobre todo de medio ambiente de Córdoba y provincia, con su particular estilo gráfico" 
Agradecido quedo, pues. Recibo así el aliento público que me motiva a mejorar día a día mi espontánea manera de desahogar unas, tal vez frustradas, ganas de convertirme en un narrador de historias. Bueno, me he quedado en narrador de pegos, que no es poco, y a mi me vale.
Ea

jueves, 10 de febrero de 2011

Un río muy flamenco

Nos duele la boca de decirlo y los dedos de escribirlo, pero es que en Córdoba tenemos un río muy flamenco. Y no es porque discurra junto a la mezquita, la judería o la Calahorra. Tampoco porque tenga el honor de ser pisoteado por un puente de origen romano, o porque esté acompañado por frondosos árboles y otras plantas propias de las riberas mediterráneas.

En absoluto es que el río sea flamenco porque pasa por Córdoba, la cuna del idem, no, porque también lo es Sevilla, Jerez, Granada o Huelva.

En Córdoba, el Guadalquivir es flamenco porque lo sobrevuelan los flamencos. Esporádicamente, sí, pero lo sobrevuelan. Anoche mismo vi un bando de estos estilizados animales. El sonido los delató; su particular forma de llamarse los unos a otros me trasladó en un instante a Fuente de Piedra, justo donde había estado hacía exactamente una semana, viendo y oyendo los flamencos.

Eran las ocho y media de la noche, y allí pasaron por encima de mi cabeza 20 flamencos, 20, dirigiéndose aguas arriba, en dirección dios-sabe-donde. Así que desde ayer nadie podrá discutirme que nuestro río es aún más flamenco.

He dicho.

[Foto de Juan Aragonés_http://lazumaya.blogspot.com]

viernes, 28 de enero de 2011

El bosque de ribera del Guadalquivir

[Leiva Design]

Los compañeros y amigos del Bosque Animado han editado una nueva publicación en su empeño de divulgar los valores naturales del río Guadalquivir a su paso por Córdoba. En este caso se trata de un tríptico de la colección "Biodiversidad en el Guadalquivir" dedicado al bosque de ribera, en el Año Internacional de los Bosques 2011.

lunes, 10 de enero de 2011

Turismo ornitológico

Acabo de regresar de una excursión ornito-cultural por Extremadura, y vengo enrrabietao. Me da coraje, lo reconozco, pero es que nuestros vecinos del norte nos sacan tres pescuezos y medio en lo del turismo ornitológico, ya sabes, turistas que, como un servidor, se gastan las pelas en ver pájaros. A mucha gente le puede sonar a chino y otra tanta puede calificarnos de pirados (de hecho lo hacen). Es cierto, a muchas personas no le entra en la cabeza que una criatura pueda pasar sus vacaciones pegado a unos prismáticos, un telescopio o una cámara de fotos. Así nos va, claro.
A la casa en la que me he albergado, preparada por supuesto para este tipo de turista, ornitobiblioteca incluida, llegan “pirados” de Alemania, Inglaterra o Italia, con el solo propósito de fotografiar una avutarda o una cigüeña negra. ¿Qué te parece?. Y nosotros por aquí, con los mismos pájaros, paisajes muy semejantes y gastronomía igual de rica, todavía sentaditos a verlas venir. A esperar a ver si el vecino arranca y le va bien, entonces yo igual me animo. Pero eso no es lo peor, lo más penoso, en mi opinión, es la incredulidad:
- chaval ¿tú crees que aquí va a venir nadie con anteojos de esos? ¿a ver quéeee?
Nos sabemos de memoria eso de que Andalucía es el paraíso de la biodiversidad, la amabilidad de sus gentes, la variedad de paisajes y una gastronomía que quita el sentío. Sí, muy bien, pero seguimos comiéndonos los mocos con el turismo ornitológico.
Había un anuncio radiofónico reciente de una empresa de viajes que decía “¡¡que hay que viajar más!!”, una forma evidente de incrementar la apertura cerebral al tiempo que conocer cómo hacen otros paisanos, como nosotros, para buscarse la vida. Y es que visitar iniciativas que están en marcha en otros sitios, y que además funcionan (bien), es un elemental punto de partida para iniciarse en este submundo de la ornitología = pelas, en el que algunas personas pueden encontrar así una fórmula más para ayudar a la supervivencia doméstica, cada vez más complicada.
Ahí va eso…