De qué va esto

cuentos de pájaros


sábado, 25 de mayo de 2013

Debajo del puente, en el río...

... hay un mundo de gente (Pedro Guerra. Tan cerca de mí, 1997)
 



Y ayer, en mi paseo de rehabilitación, haciendo éstas y otras fotos, vi gente como papamoscas gris, lavandera blanca, ruiseñor bastardo, carricero común, carricero tordal, carbonero, grajilla, estornino, gorrión común, verdecillo, verderón, jilguero, avión común, golondrina común, vencejo común, ánade real, cotorra, martinete, tórtola turca, paloma torcaz.

lunes, 13 de mayo de 2013

Un azor muy desvergonzado

El otro día estaba leyendo un libro de pájaros, para variar, y en la portada aparecía una elegante fotografía de un azor en vuelo. Desconozco cómo y quién había tomado la imagen pues, a decir verdad, me importa más bien poco; me basta con reconocer la espectacularidad de la misma. En ella aparecía un hermoso ejemplar volando a ras de un pinar repoblación, de esos que se hacían en épocas atrás.

Y ahí estaba yo, tumbado en un manto verde con muchas flores, inmerso en la lectura. Con impecable gusto y rigor técnico, el autor contaba cómo es la vida de esta rapaz, utilizando un estilo narrativo que consiguió que me sumergiera de inmediato en el relato. Tanto que el azor apareció junto a mí.

En efecto, allí estaba el animal sobrevolando mi cabeza a baja altura, observándome, hasta que finalmente se decidió a posarse a mi vera. Me quedé helado, no sabía si moverme o hacerle una foto con el móvil para después poder demostrar mi testimonio a los incrédulos; el caso es que opté por lo que me pareció más acertado: disfrutar del momento. ¿Cuándo se iba a presentar una ocasión como aquélla? probablemente nunca.

Me miraba fijamente, sin parpadear, y mientras tanto yo no era capaz ni siquiera de quitarme de encima a los molestos insectos que se empeñaban en fastidiarme ese instante. Así estuvimos un largo rato, no sé cuánto, y me da igual, hasta que de repente desapareció.

Sobresaltado eché mano al móvil a la búsqueda una incontestable prueba, a pesar de que sabía que no iba a encontrar nada. Corrí en balde por el lugar, buscando al menos su silueta en vuelo, pregunté a mis compañeros por si lo habían visto. Todos los esfuerzos resultaron estériles.

Hasta que de pronto reparé en mi libro, y allí estaba él, de nuevo. Había regresado a la portada, y yo a la lectura.



PD. Dedicado a quién él ya sabe.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mi particular Big Year 2013




Cuando a finales de 2012 me enteré de que en España se iba a organizar el Big Year 2013, me dieron unas enormes ganas de apuntarme y participar. Era una buena excusa para salir más al campo -como si fuera necesario- pero sobre todo para viajar con el “solo” argumento ornitológico.

Las buenas pretensiones para el año entrante quedaron, como tantas veces, sólo en eso, en un afable propósito. Y si no, al dato: a fecha de hoy llevo registrada la alucinante cifra de nueve especies, que por su magnitud y relevancia me permito descifrar: gorrión común, avión común, vencejo común (supongo), garcilla bueyera, martinete, gaviota sombría, mirlo común, estornino común y verderón común.

Y es que mi paisaje diario desde navidad se restringe a un lienzo realista compuesto por una ventana, ocupada un 80-85% por el bloque del otro lado de la calle, y el resto, un maravilloso trozo de cielo por el que me desvivo para ver algo que vuele. La mayoría de las observaciones aéreas se las lleva, sin duda, los aviones comunes, pero los metálicos, que deben tener su ruta precisamente por mi cacho de ventana.

Así que uno se conforma con pocas alegrías, como la que ofreció ayer un espectacular macho de verderón común, que tuvo el arrojo suficiente para posarse en la antena de televisión de enfrente. Al instante, quise pensar que lo hizo por mí, bien para alegrarme la mañana, bien para incrementar significativamente mi check list. Pero no, creo que una vez más la casualidad se ha convertido en un aliado de mi despegada imaginación. Gracias, de todas formas.