De qué va esto

cuentos de pájaros


sábado, 3 de diciembre de 2016

La presa de hoy


Principios de ese mes donde en Córdoba todo es aroma. Absorto en la red, buscando y aprendiendo de pájaros, que así también se aprende, encuentro de pura casualidad un blog donde aparece un magnífico ejemplar de eider real. Tengo fascinación por ese pájaro… por ese y por todos. Anoto la dirección, el nombre del autor, su correo, resuelvo escribirle. Un estudiante español en Aberdeen. De inmediato se me desata la bestia viajera con quien convivo en periodo de latencia con frecuentes despertares. Tengo que ir a verlo.

Año y medio después, buscando literatura ornitológica patria, me topo con un autor que coincide con el apellido del estudiante. Es su padre, quien ha tenido la habilidad y fortuna de inyectarle el veneno de los pájaros. De inmediato me hago con “La presa de hoy”, de muy rápida lectura. Y allí encuentro pájaros, en efecto, pero sobre todo me topo con una historia muy dura, endulzada con musicalidad, ternura, paisajismo y paisanaje.

Dave Langlois, un desconocido amigo de Facebook, ha contribuido con su impetuoso relato a impulsar un género literario ausente en nuestro país, y eso es muy de agradecer.





martes, 22 de noviembre de 2016

BirdFlyway

Para qué sirven las aves, de Antonio Sandolval Rey, me transportó a mis años mozos, aquellos en los que un grupo de naturalistas locales empezaron a forjarse como tales descubriendo lugares inexplorados y maravillándose ante cualquier especie, nueva o no. Treinta años después muchos seguimos con la misma ilusión aunque mi mapa del mundo es afortunadamente algo más amplio.

Antonio Sandoval ha conseguido de nuevo atraparme, y mucho me temo que ya no me va a soltar. Ahora, descubriéndome paisajes de la vieja Europa, desde Escandinavia hasta la familiar Doñana, consiguiendo abrirme un poco más mi visión de la vida, del mundo, y eso siempre se agradece. Sí, de la vida, porque el relato Un viaje en familia por “La ruta de las Aves” no es un libro de pájaros, ni de relaciones humanas, ni de naturaleza, no es ni siquiera comprometido… es todo eso y más. Una magnífica y recomendable obra.

Antonio, me has hecho crecer un poquito más como persona. Gracias de nuevo.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Doñana

Soy muy dado a decir que tal sitio nunca defrauda, y eso, hay que reconocerlo, forma parte de mi visión andaluza del mundo. Doñana es uno de esos lugares, y debo admitir que en más de una ocasión nos hemos venido sin cumplir las expectativas que uno se marca. El problema, en realidad, no es del sitio, sino de uno mismo, que se impone unas exigencias las más de las veces innecesarias.

Otras, sin embargo, se sobrepasan con creces. Ya nos pasó días atrás en Galicia y ayer mismo en Doñana. La jornada dominical incluía dos objetivos a priori poco meritorios, la barnacla canadiense que lleva asentada en el Rocío algunos días, y el correlimos canelo que el día anterior fue observado en Hato Ratón. Éste sí se presentaba como un reto mayor por la incertidumbre de relocalizarlo.

Finalmente ambos se pasearon por las lentes de mis Nikon, no sin antes habernos hecho pasar por situaciones a prueba de miocardio. Al llegar al lodazal arrocero, el grupo de limícolas, canelo incluido, voló despavorido probablemente por la cercanía de dos individuos portadores de prismáticos. Afortunadamente regresaron algunas horas después y allí estábamos nosotros, ya con buena luz incluso y sin apenas viento.

Al mismo tiempo nos llegaba el aviso de la observación de un falaropo picogrueso cerca de donde nos encontrábamos. Tocaba, pues, destrozar lo que queda de los bajos del kilometrado vehículo, sorteando baches a la velocidad suficiente como para ganarle la batalla al ocaso. Allí nos juntamos cinco vehículos desconocidos con contenido nervioso y a los pocos minutos contento. Muy contento.

[Barnacla canadiense]
[Marisma del Rocío]


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Ratonero moro

En un lugar de Castilla de cuyo nombre jamás podré olvidarme, se instaló durante un tiempo un fabuloso ejemplar de ratonero moro, versión progre de una de las rapaces más abundantes, si no la que más, de la piel de toro. Las reiteradas y casi diarias citas en la web Reservoir Birds son argumento más que suficiente como para que cualquier sureño que se disponga a trashumar hacia el norte, se detenga en la localidad avulense de Blascomillán para disfrutar, el rato que le venga en gana, de tan infrecuente especie. Y es que allí ha tomado como oteadero un poste eléctrico a las afueras del pueblo, tan famoso ya como el propio ratonero.
 

 
 A la fecha en la que se escribe esta entrada, aún sigue el susodicho en el mismo lugar

domingo, 6 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Galicia

Imperdonable que una persona que se dice pajarera no haya ido con la edad del que escribe a Estaca de Bares. Lo sé, y me he flagelado por ello más de una vez. Ya puedo decir que he estado. Y me he quedado igual. Ahora tengo que armarme de un refuerzo sicológico para poder vivir con esta tara. Sigo sin conocer la Estaca.

He ido, sí, pero una niebla de densidad del calibre de la leche condensada no permitió a los curiosos que allí nos concentramos a ver más allá de nuestros pies. Frustrada ilusión por conocer un lugar mítico y por supuesto por el deseo de mirar hacia el infinito a la búsqueda de aves marinas.

Pero Galicia no ha defraudado. La niebla sucumbió a la altitud de la Serra A Capelada, en Cariño, y allí el sol lucía con toda su magnificiencia, de ese de manga corta. En los restos de una antigua cantera, cuatro escribanos nivales pugnaron con un escribano lapón en la lucha por el protagonismo. Todos ganaron.

Abajo, en la playa, una gaviota de Bonaparte avistada durante varios días atrás por Ricardo Hevia, esperaba ser observada por ornitólogos ávidos de rarezas o no. Personalmente me gusta el término de infrecuencias para definir a aquellas especies que aún no siendo raras, lo son para uno por pajarear en un lugar un tanto soso, reconozcámoslo. No pasa nada.

En la ría de Ortigueira, junto a un generoso grupo de silbones, una hembra de eider se empeñaba en limpiar el fondo de mexillones para envidia nuestra. Imperdonable, nos vinimos de Galicia sin probar tan apreciados moluscos.

La guinda la pusieron tres ejemplares de bisbita de Richard que posaron a nuestra imagen y semejanza para deleite, gozo y algaravía propios. Por no hablar de un trasiego de alcatraces, negrones, págalos grandes, alca y paíño europeo incluido. Todo un lujo de infrecuencias.

Sin duda, uno de los mejores días del año.
Gracias, Ricardo.

[San Ciprián]
 
[Grupo de reidoras]

 
[Gaviota reidora]

 
[Excelente primer plano de gaviota de Bonaparte]

 
[Escribanos nivales]

 
[Bisbita de Richard]




















miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mosquitero bilistado en Córdoba

La explosión de mosquiteros bilistados por toda la península los traído por fin a Córdoba. Llevábamos algún tiempo detrás de ellos porque no podía ser que se vieran por todas partes menos por el califato. La constancia y habilidad del amigo Diego Peinazo es prácticamente infalible, y los pilló in fraganti en la arboleda del Guadalquivir a su paso por la ciudad. En la zona de la ribera, como localmente se conoce.

Afortunadamente veinticuatro horas después continuaban allí, lo que me permitió disfrutarlos durante unos minutos e incluso recoger un testimonio gráfico que quedará para los restos. Dentro de diez años, los nuevos ornitólogos locales, si los hay, estarán acostumbrados a otras fenologías y rarezas, e igual el bilistado será para esa fecha un habitual de la fauna urbana cordubensis. Quién sabe.

[Inmortalizado en vuelo]

[He aquí la prueba para la posteridad]

lunes, 24 de octubre de 2016

Big Year 2016 - Salida pelágica


Hay que estar muy enfermo para que, sabiendo que lo vas a pasar mal, apuntarte a una excursión de sinuosa finalidad. Y encima que te cueste el dinero. Pero como lo estoy, no he tenido otra que armarme de valor y con la irracionalidad como argumento, me he cargado de biodraminas bajo toda suerte de formatos -en pastillas con cafeína, pastillas sin cafeína y chicles- para fijar el destino en el puerto de Gijón.

El objetivo era navegar 20 millas hasta el límite de la plataforma continental, al menos eso creo. No llegué. Las promesas del capitán sirvieron de poco y los ánimos de la tripulación menos. En un catamarán como éste no se marea nadie, me dijeron. Pero he tenido que ser yo el que ninguneara la máxima del infernal artefacto.

Antes de descender al país de las maravillas tuve la ocasión de observar varias pardelas, sombrías y capirotadas, y algunos págalos, grandes y pomarinos. Maravilloso. A pesar de todo mis expectativas quedaron una vez más solo en eso, nada de paíños ni de pardelas pichonetas o gaviotas infrecuentes para mí. Ahora estoy al fin en condiciones de afirmar que o las veo desde tierra firme o se acabó mi sueño.

Pero sí, puedo contarlo y dado que las agujetas abdominales han desaparecido puedo manifestar que la experiencia ha sido… exactamente eso.


Aguja colipinta
 
Gaviota reidora
 
Graja en León
 
Gaviotas patiamarillas
 
Págalo grande junto a gaviotas patiamarillas
 
Pardela sombría
 
Gaviotas patiamarillas


















viernes, 7 de octubre de 2016

Moritos en Córdoba

Tarde de lectura. Sí, al fin encuentro uno de esos momentos con uno mismo donde la diversión está asegurada. Esta vez, para variar, me dispongo a devorarme literatura de cierta densidad, Democracia radical, de Ángel Calle. Aún no sé si estoy preparado para ello. El tercer volumen integral del excelente comics The Boys se asoma a diario desde mi particular mesilla de noche. Dudo.

Resuelvo hincarle el diente. Y empiezo por el capítulo de Carlos Taibo, autor nada ajeno a mi biblioteca. Me cuesta. La lectura no consigue atraparme y me distraigo. Miro el paisaje, los Sotos de la Albolafia con la mezquita al fondo, imagen de mi infancia. Cambio de capítulo, pero no hay manera.

Levanto la vista. Los ojos tienen que descansar y la mente… la mente está en otras cosas. Tres moritos pasan sobre mi campo visual, acaparando toda mi atención. No hay mejor forma de desconectar. Añoro mis prismáticos, ahora aburridos en el cajón. 

Consigo seguirlos un buen rato hasta que desaparecen por donde tienen que desaparecer. Río arriba, allá donde se encuentra la pajarera urbana de garcillas, garcetas, grajillas, garzas, estorninos, martinetes, y ahora, al fin, moritos. Bienvenidos a Córdoba.

Foto de mi amigo Juan Aragonés, tomada furtivamente de su muy recomendable blog: lazumaya.blogspot.com
 

miércoles, 5 de octubre de 2016

Big Year 2106 - Correlimos pectoral

Un buen amigo dio el aviso. Como le prometí guardar su anónima identidad, no daré su nombre y en lo sucesivo será conocido como el señor Equis.

Anda ya, señor Equis, tú estás chalao.

A los cinco minutos nos restregó una fotografía que resolvía cualquier tipo de incertidumbre.

A los cinco minutos de los cinco minutos empezamos a montar el dispositivo de emergencias.

A la mañana siguiente, muy temprano, estábamos ya buscando al susodicho.

A los 20 minutos de búsqueda dimos con él.

Los camarógrafos de imagen fija y de video lo fusilaron a placer. Un servidor sólo obtuvo un testimonio de cierta dignidad, éste que presento aquí. Con eso y con la impresión en mis retinas es más que suficiente.

Otro bimbo. Vaya (gran) año.



Obsérvese en la siguiente fotografía tomada de internet (autor: Alan Murphy; gracias Alan) el por qué de la pectoralidad.



domingo, 2 de octubre de 2016

Por la ZEPA Campiñas de Sevilla

Qué mejor manera de celebrar el Día Mundial de las Aves que pajareando. Y qué mejor sitio que la ZEPA Campiñas de Sevilla. Recuerdo la primera vez que visité el espacio; me llevé una grata sorpresa en número y calidad de las especies observadas. Era invierno y todas las lagunas estaban a rebosar. Había leído sobre ellas pero, a pesar de la cercanía, los designios inexcrutables de uno mismo no me habían llevado a caminar hacia allí.

De eso hace ya tiempo y la visita de hoy en absoluto se parece a la de aquel día. Mucho calor, nada de viento y, lo que es peor, sin agua. Tan sólo se salva la laguna del Gobierno por estar alimentada artificialmente de la depuradora de Lantejuela.

A diferencia de la campiña cordobesa, aquélla tiene mucha mayor diversidad de aves. También es bastante más diversificada en el hábitat, pues junto a la dominancia de tierra calma y olivares, quedan linderos, arroyos con alguna vegetación, algunas encinas aisladas, minúsculas manchas de vegetación natural y un rosario de lagunas muy interesante. Ese es su secreto, y por eso nunca suele fallar.

Hoy el espectáculo lo han dado los paseriformes de paso, tarabillas norteñas, collalbas grises, mosquiteros musicales y bisbitas campestres, pájaros inadvertidos para el común de los mortales. Y junto a ellos los omnipresentes ratoneros comunes, cuervos y perdices, aquí muy abundantes.

Una de las aves más bellas, interesantes y cada vez más escasas, el mochuelo

Tarabilla norteña

Un rezagado joven de alcaudón común

sábado, 24 de septiembre de 2016

¿Para qué sirven las aves?


Creo recordar que nunca he comentado un libro por aquí, y ya va siendo hora. Hace sólo cinco minutos he acabado de devorarme “¿Para qué sirven las aves?”, de Antonio Sandoval Rey. Reconozco que me ha enganchado desde la página uno. Ya no he podido parar. Joaquín Araujo se lo zampó en tres noches. Yo no iba a ser menos.

Uno se siente identificado con muchas de las andanzas, pareceres e ideas articuladas en torno a un viaje por las costas de A Coruña, para mí desconocidas. He aprendido mucho de aves, algo que espero no dejar de hacer mientras mi cabeza funcione, y me he visto reflejado en el ansia por aprender en aquellos años ochenta junto a amigos naturalistas, esos que quedan para siempre.

Mucho me temo que este gusanillo de la ornitología, y el dolor que ocasionan los bocados a lo natural, se haya quedado para los restos. El autor, como la mayoría de la gente con un ápice de sensibilidad, sufrió por el desastre del Prestige, una calamidad hasta el último momento: la Audiencia Provincial de A Coruña sentenció que no había responsables. Ese pasaje del libro me ha trasladado a mi primera visita a Galicia, a recoger chapapote, y los episodios de manipulación que sufrimos por las autoridades gallegas y ministeriales: ¡esto no está tan mal como dicen en la tele!

Somos de la misma generación, la del Hombre y la Tierra, la del ICONA, la de una escuela de ornitólogos con prismáticos rusos, la de Quercus y Natura, la de Fauna Ibérica, la de Peterson y Bertel Bruun, la de mochilas rebosantes de pesadas latas, la de andar sin que se llamara senderismo, la del gusanillo ante un herrerillo, la de anotarlo todo lo que se movía.

Aquí estamos aún. Gracias tocayo por haberme hecho disfrutar.
























Si quieres conocer más al autor y sus obras: http://antoniosandovalrey.weebly.com
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Big Year 2016 - Bisbita arbóreo

La muy canalla se ha hecho de rogar. Y no poco. Primero en una excursión al septentrión ibérico, la ya clásica jornada pirenaica anual, este año un poco más kilometrada para abarcar desde Navarra a Huesca. Falló, o mejor, fallamos.

Ahora la estamos acechando en los parques de Córdoba porque por estas fechas se suele dejar caer por aquí para retomar un poco de aliento y seguir con la paliza que la llevará a tierras africanas. Andamos expectantes aún.

Han tenido que ser las secas tierras doñaneras quienes nos han dado la muy agradable sorpresa de mostrarnos un precioso ejemplar de bisbita arbóreo, compartiendo alambre con tarabillas norteñas, esas sí, muy notorias ahora en el paso de otoño.

Por unos días, estas tarabillas se vuelven un poco urbanitas, y alguna comparte los insectos de la city con los incansables, y por unos días abundantes, papamoscas cerrojillos y grises. Todo un espectáculo silencioso, ajeno al común de los paseantes, encandilados por la pantalla de ese ingenio que sido capaz de robarnos cuasi la voluntad.





jueves, 8 de septiembre de 2016

El paso en el Alto Guadiato

La ZEPA Alto Guadiato está ahora muy divertida. Junto con la autoctonía propia del lugar, ahora se están dejando ver paseriformes de paso, como la collalba gris, puntualmente abundante, tarabilla norteña y bisbita campestre. Un lujo poder ver por estos lares semejantes bichos.

Y junto a ellas, ya se ha dejado ver el primer aguilucho pálido de la temporada, un bello macho posado junto a una hembra de lagunero y próximo a un pequeño grupo de avutardas.

Merece la pena darse una vuelta ahora.

[Tarabilla norteña en el Alto Guadiato]

domingo, 4 de septiembre de 2016

Big Year 2016 - De charranes y algo más

Si no me equivoco ésta es la quinta visita a la provincia gaditana en este año, y por el momento no ha fallado. Han caído cuatro joyas: charrán elegante, charrán rosado, págalo parásito y buitre de Rupell. Uno no está acostumbrado a nada de eso. Los tres primeros, en la costa, entre Sanlúcar y Cádiz, y el último, cómo no, en el Estrecho, en pleno paso de miles de abejeros y calzadas, entre otras aves.

Los que más se han resistido han sido el rosado y el buitre. El primero fue descubierto después de no pocas horas de escudriñar entre bandos numerosos de charranes patinegros y comunes, y el segundo tras dejarse el cuello mirando el cielo desde las ocho de la mañana. In extremis apareció, con las esperanzas ya desvanecidas.

[Grupo de charranes, junto con gaviotas]
 
[Un ostrero muy particular al fondo]
 
[Concurrido observatorio del Algarrobo]





martes, 9 de agosto de 2016

Big Year 2016 - Pirineos

En pleno palizón de calor, huyendo cobardemente de la ola, allí, a muchos kilómetros del origen, también nos dijo hola. No hay quien se escape.

En este Big Year aún faltaban las especies pirenaicas, destino obligatorio para todo amante de lo abrupto. Y allí posaron con gracia las que tenían que posar, las más agradecidas. Mientras, las más rancias, esquivas o canallas, a su elección, alardearon de su timidez y no salieron. El treparriscos, de hecho, vuelve a recuperar el merecido título de “Innombrable”.

Teníamos “garantías” de que el Balcón de Pineta es un buen lugar para ver al gorrión alpino. La subida superó con creces la capacidad de aguante de un humano medio. Pero mereció la pena (como para decir lo contrario…), y no por los gorriones, que no aparecieron, sino por las vistas en 360º. Nadie como Jesulín de Ubrique y su maestría literaria para calificar una emoción como esa.

Recorrido: Irati-Larra-Belagua-Pineta-Benasque-Hoces del Duratón. Cada sitio con su bichito objetivo. Al final, 13 especies más sumatorias, y entre ellas, una que destaca por su añorada visión, el pico dorsiblanco.

¡¡Por fin!!

[Irati]
 
[Hábitat del pico dorsiblanco]
 
[Chova piquigualda en Larra-Belagua]
 
[El menguado glaciar de Monte Perdido]

[Balcón de Pineta]

[Allá donde empieza el Pirineo en Navarra]
 
[Hoces del Duratón con San Frutos al fondo]



















martes, 26 de julio de 2016

Escocia 2016

Parón bigyeriano más que justificado: escapada a Escocia en compañía de buenos amigos, y con un efecto colateral nada despreciable, la cobarde huida del inmundo calor cordobés. Unos cuantos días de julio en los que he cambiado el pantalón corto y las camisetas por los calcetines de montaña, guantes y el polar. Bendito frío.

Este movimiento trashumante hacia el norte contaba con no pocos objetivos, pura ambición por traerse en las retinas, y algunos en las cámaras, especies propias del reino de lo fresquito.

Campo base en el Parque Nacional de Cairngorms, donde se encuentran cinco de las seis montañas más altas del Reino Unido. Cuentan que el físico Peter Higgs ideó la teoría del Bosón de Higgs mientras caminaba por este parque nacional, allá por 1964. Lo entiendo. La inspiración digo.

Excursiones radiales hacia Troup Head, que alberga una impresionante colonia de aves marinas: alcatraz, arao, frailecillo (solo vimos unos cuantos individuos), fulmar, gaviota tridáctila, alca.

Junto a esta reserva de la RSPB visitamos otras: Culbin Sands, donde vimos la serreta mediana; Loch Ruthven, lugar de reproducción del zampullín cuellirojo; Insh Marshes, humedal interior donde vimos el único aguilucho lagunero; Loch Garten, que nos deparó una hembra de porrón osculado con pollos, y lugar donde se encuentra un magnífico centro de visitantes sobre el águila pescadora.

La isla de Skye, la segunda más grande de Escocia, no defraudó, y una pareja de pigargos aparecieron en el lugar preciso. Allí, un águila real surgida de la nada trató de expulsar a un pigargo ofreciendo una escena que difícilmente se podrá olvidar.

En Fort William vimos la nutria marina; en Loch Tulla un grupo numeroso de barnaclas canadienses; en Lochindorb, el colimbo grande, allí se reproduce, y en sus proximidades disfrutamos de una colonia numerosa de gaviota cana y de varios lagópodos escoceses; los acantilados de Portsoy nos mostraron los primeros araos aliblancos, escribanos cerillos y bisbitas costeros, y en el mar las marsopas; el funicular de Cairgorm Mountain nos permitió ver al lagópodo alpino, cercano a la parada de destino, aunque falló el chorlito carambolo (siempre nos quedará Cabo de Gata); y en Loch Duntelchaig, a pesar de la lluvia y la niebla, descubrimos de nuevo al colimbo grande y un grupo numeroso de ánsares comunes con pollos.

No muchas especies, pero de calidad, fallaron dolorosamente algunas, como el gallo lira. Quién sabe si esto es una señal para volver.




[Reserva RSPB Troup Head]

 
[Alcatraz atlántico]
 
[Fulmar]
 
[Troup Head]
 
[Gaviota cana]
 
[Arao aliblanco]
 
[Colonia de aves marinas. Al fondo, Pennan]

[Águila pescadora]

 
[Colimbo grande]
 
[Escribano cerillo]
 
[Corneja cenicienta]

[Serreta mediana]

 
[Nutria marina]
 
[Hembra de porrón osculado con pollos]
 
[Lúgano]
 
[Lagópodo alpino]
 
[Lagópodo escocés]
 
[Portree, lugar de embarque para ver los pigargos]
 
[Eilean Donnan Castle]
 
[Pigargo. Foto de Ignacio Molina]