De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


domingo, 29 de mayo de 2016

Corneja cenicienta


Todo ornitólogo con cierto grado de enfermedad se lleva los prismáticos allá donde dictaminen sus pies, y eso va desde la playa más tumultuosa al pleno centro urbano de cualquier parte generosa en humanos. Sombrilla herniante, nevera con peso de iridio, macutos con ropaje para un pueblo pequeño, calzados adaptados a varios firmes, toda suerte de gafas -buceo, sol, vista, chulis- y, cómo no, el apéndice visual del pajarero for if the fly

Y dios, o lo que sea, bajó a vernos durante la liturgia de los bártulos. ¿Qué es eso que vuela? Superando los escrúpulos inherentes a la excesiva polvareda de los durísimos secarrales almerienses, el grueso de los componentes del ritual playero cayó a plomo, a excepción, claro está, de prismáticos y cámara. Una magnífica corneja cenicienta sobrevolaba lo que se supone es un parking. Una pasada, dos pasadas, ¡vaya pasada! Con la desvergüenza corvoidea propia de su familia se posó el instante suficiente como para robarle un par de instantáneas.

Le voilà.

Corneja cencienta en Cabo de Gata

Observación publicada en Reservoir Birds

martes, 24 de mayo de 2016

Big Year 2016: correrías por la Sierra de Gredos


Llegado a este punto, con 278 sumandos, y habitando donde a uno le ha tocado, o elegido, vivir, no se puede hacer otra cosa que herniarse a base de gasoil si se quiere engordar la lista taxonómica. Y Gredos es siempre un buen destino para pasar unas generosas vacaciones de… día y medio. 500 kilómetros centímetro arriba, centímetro abajo.

¿Tú estás majareta? ¡Ese palizón para ver una mierda pájaro! Es la letanía que acompaña los prolegómenos de cada viaje que excede los límites del término municipal. Y a ver tú que le dices al interlocutor manteniendo un cuerdo argumento.

Sorpresa número uno: a la agotadora y oscura llegada, chotacabras europeo degañitándose a dúo con el búho chico. Inéditos para mi excel. Empezamos bien.

Sorpresa número dos: nieve generosa en la subida desde la Plataforma de Gredos hasta la laguna del circo glacial. La primera mitad del camino respetó la salud del caminante y ahí disfrutamos con una de las especies objetivo, el escribano hortelano. A placer.

Sorpresa número tres: se supone que no es muy difícil ver el verderón serrano por las inmediaciones del Parador. Pues no. Visitamos las escasas referencias geográficas que habíamos anotado de varios y generosos blogs, pero nada. Finalmente, en el discurrir de un camino sin destino conocido y con los ánimos reptando, nos topamos con un bello ejemplar, y muy cerca de él otro de los perseguidos, el mirlo acuático.

Día redondo o... más bien ovoide.

La mañana del domingo tenía el claro propósito de localizar al alcotán y alcaudón dorsirrojo. Éste posó donde tenía que hacerlo, en pinchudas plantas que le facilitan la vida. Pero no resultó fácil localizarlo, quede claro. El halconcillo sin embargo hizo gala de una inmerecida timidez, nos quedamos con las ganas. Antoher time will be.

Collalba gris, fácil de ver en la sierra y en los parking incluso

Algunos acentores se muestran desvergonzados

Escribano hortelano en pugna con mi bocata

La prueba fehaciente: macho de alcaudón dorsirrojo

Que qué es, una parejita de dorsirrojos ¿estás ciego?

Para no pasar rasca




domingo, 15 de mayo de 2016

Falaropo picofino


¡Míralos, allí están!, le dijo la avezada ornitóloga al supuestamente más experimentado ornitólogo. ¡Son dos machos!... ¡espera, también hay una hembra! –respondió éste emocionado-.
Error de principiante (o de veterano, que es más grave). Los falaropos picofinos son poliándricos, al igual que ese fantasma llamado torillo andaluz, y son las hembras quienes se visten con sus mejores galas para conseguir machos de calidad, y eso incluye que sean buenos incubadores y mejores padres. Solo ellos serán los encargados de la crianza. Entretanto, la hembra volverá a aparearse con otro, poner nuevos huevos, y si te he visto no me acuerdo.
Pues sí, gracias al amigo Sarry, otra vez, pudimos localizar a tres individuos in extremis, cuando estábamos ya abatidos, la luz mermaba, empezaba a llover y el viento se encargaba de pulverizarnos el rostro.
Nada de eso importa. Los vimos.
[Escalofriante imagen de uno de los tres falaropos localizados]

[Este sí ¡eh! Lástima que la foto no sea mía. Tomada de la web de SEO, gracias]

miércoles, 4 de mayo de 2016

Big Year 2016 - Un abril en condiciones

Este año nos brinda la primera primavera que conozco en mucho tiempo. Lluvias como dios manda y en el momento oportuno. Así que el campo está para pintarlo en un lienzo de chocolate… y comérselo, claro. Cómo no darse un salto a Tarifa en plena migración para ver…. prácticamente nada: lluvia y niebla densa que nos impidió conocer las entrañas de la Janda y más cosas. Al menos trincamos al bulbul naranjero (gracias Sarry), que estaba donde tenía que estar, aunque los de Reservoir Birds han decidido (incomprensiblemente, añado) limpiarlo de la lista. Así que mientras papá SEO no diga nada, a mi no me lo arrancan de mi excel.

Lo mejor del mes: la polluela chica de las postrimerías del Brazo del Este. Posó como nadie. Lástima no ser fotógrafo… o no. Bimbo retinal que se va a quedar alojado en esa parte del cerebro reservada para los recuerdos, y que en mi caso será donde quepa. Vaya bicho chulo, bicho chulo vaya, chulo bicho vaya, chulo vaya bicho.

[La polluela chica, la idem más fotografiada del momento]

Lo mejor, mejor, del mes: el desmarque a Lanzarote. Objetivo 12 se llamó la excursión. Y se cumplió. 12 especies: las que hay que ver por allí más un espectacular machote de cernícalo patirrojo que no sumó porque ya lo habíamos bimbado en la Sierra de Andújar (éste era una hembra que tonteaba con un águila imperial; otro retinal). De todas formas, aunque se te olviden los prismáticos en casa o no te quepa el trípode del tele en la maleta (cual fue mi caso), da igual, Lanzarote es uno de esos sitios donde te enchufas sin usb y recargas al instante. La única pega: lo que hay que aguantar con el nombre cuando dices donde vas. Bimbo isleño: la tórtola senegalesa, que hace un par de años se nos escapó en Fuerteventura. Gracias JMS Zapata por las recomendaciones.

Diego Peinazo avisaba una matinal de domingo de la observación de roquero rojo en la Sierra de Córdoba, muy cerquita de la urbe. ¿Y quién se resiste? Allí nos juntamos el 50% de los bigyerianos provinciales (=3) para verlo y retratarlo si ha lugar. Y apareció, o para evitar el demérito, fuimos lo suficientemente ávidos como para dar con él. Gracias Diego, nos has evitado tener que encajar muy lejos para twitcharlo de la lista.

Para dar fe de que no miento... solo para eso.

Retahíla de imágenes de aves lanzaroteñas, localmente conejeras (y vaya que hay lagomorfos por allí):

[Alcaudón norteño]


[Dónde está Wally]


[Wally, digo camachuelo trompetero]


[La familia feliz]

[El halcón tagaroiti de Lanzaroiti]

[Ojú ¿otro Wally]
[Te pillé por esos secarrales]

[No me comas el idem]

[Bimbo, bimbo, bimbo]

Acabo abril sumando 35 más.
Total: 275







martes, 3 de mayo de 2016

Big Year 2016: marzeando

Mes bimbo, sí señor, y no por ese pan de molde tan desagradable al buen gusto, sino por la cantidad de especies nuevas para mi medio siglo de existencia. Cayó al fin el chorlito carambolo, al que tantas ganas le tenía. Ni horas de arrastre que lleva mi espalda detrás de esa criatura; y es que la zona de invernada almeriense, por lo que se ve, no falla. Y en mi caso, gracias al amigo Mariano Paracuellos, excelente compañero de curro. Gracias.

[Chorlitos carambolos]

Esa excursión almeriense fue motivada por otra sonada peregrinación del pajareo, la del andarríos solitario de Cuevas del Almanzora, allá donde cristo perdió la petaca. Los correlimos de Temminck acompañantes también desvirgaron mis ojos, cautivos junto con no pocos limícolas en un paraíso rambleño que fuerza un paisaje de tierras duras.


¿Cómo dejar escapar una havelda gaditana? Impensable. La recordaré siempre por ser una observación muy agradecida, de esas de llegar y besar el santo: desde el mismo coche se observa un punto sospechoso, coges los prismáticos, miras con atención, y allí está, posando con descaro junto a un grupito de flamencos. Al regresar de un escuálido paseo por las salinas nos encontramos con José Alberto e Iker, de Birding León, quienes al fin pudieron ver a tan interesante pato. Poco después hicimos caravaning con ellos, y con Diego Peinazo y José Márquez a por la agachadiza chica que se estaba viendo por una laguna de Jerez. La Ley de Murphy dice que cuando alguien se cansa o tiene prisa y se va, el bicho aparecerá inmediatamente después. Lo siento por los amigos leoneses, que tuvieron que marcharse antes… pero se vengaron bien porque al día siguiente vieron un avetoro, y encima volando, en el Brazo del Este, justo en el mismo sitio en el que estuvimos buscándolo. Enhorabuena para ellos y enhoramala para nosotros. La envidia es corrosiva para el ornitólogo.

[Havelda]

Otros pájaros interesantes del mes fueron la cerceta carretona y la polluela pintoja, que vimos en el Brazo del Este de nuevo con José Márquez. La disfrutamos a placer.


En marzo sumo 35 más. Total: 235

Big Year 2016: febrerillo loco

Un mes de salidas domésticas, por la provincia, salvo la escapada a tierras manchegas a la búsqueda de la collalba desértica que todo pajarero hispánico estaba viendo durante no pocos días. Y es que durante varias semanas la peregrinación fue permanente hacia Sonseca (Toledo), así lo chivaban las citas de Reservoir Birds. Y por supuesto, fue irresistible para nosotros acercarnos a por el susodicho. El primer día, viernes, llegamos cuasi de noche y poco pudimos ver. Al día siguiente, con un viento de esos que te acortan la vida y una lluvia con treguas afortunadas, pudimos disfrutar del africano animal, ubicado en un enclave inmundo, inesperable para ubicar tan preciosa ave en el planeta.

[Prueba fehaciente de la collalba toledana]

El aviso del amigo Javier Salcedo de un porrón acollarado en una balsa de riego de Palma del Río hizo saltar las alarmas a los pajareros cordobeses. Un chorreo de los escasos bigyerianos del califato acabó dando con el acuático objetivo, que queda en el testimonio gráfico de esta foto de José Marquez.

[Porrón acollarado. Gentileza de José Márquez]

Acaba febrero sumando 31 especies.
Total: 200