De qué va esto

cuentos de pájaros


sábado, 24 de septiembre de 2016

¿Para qué sirven las aves?


Creo recordar que nunca he comentado un libro por aquí, y ya va siendo hora. Hace sólo cinco minutos he acabado de devorarme “¿Para qué sirven las aves?”, de Antonio Sandoval Rey. Reconozco que me ha enganchado desde la página uno. Ya no he podido parar. Joaquín Araujo se lo zampó en tres noches. Yo no iba a ser menos.

Uno se siente identificado con muchas de las andanzas, pareceres e ideas articuladas en torno a un viaje por las costas de A Coruña, para mí desconocidas. He aprendido mucho de aves, algo que espero no dejar de hacer mientras mi cabeza funcione, y me he visto reflejado en el ansia por aprender en aquellos años ochenta junto a amigos naturalistas, esos que quedan para siempre.

Mucho me temo que este gusanillo de la ornitología, y el dolor que ocasionan los bocados a lo natural, se haya quedado para los restos. El autor, como la mayoría de la gente con un ápice de sensibilidad, sufrió por el desastre del Prestige, una calamidad hasta el último momento: la Audiencia Provincial de A Coruña sentenció que no había responsables. Ese pasaje del libro me ha trasladado a mi primera visita a Galicia, a recoger chapapote, y los episodios de manipulación que sufrimos por las autoridades gallegas y ministeriales: ¡esto no está tan mal como dicen en la tele!

Somos de la misma generación, la del Hombre y la Tierra, la del ICONA, la de una escuela de ornitólogos con prismáticos rusos, la de Quercus y Natura, la de Fauna Ibérica, la de Peterson y Bertel Bruun, la de mochilas rebosantes de pesadas latas, la de andar sin que se llamara senderismo, la del gusanillo ante un herrerillo, la de anotarlo todo lo que se movía.

Aquí estamos aún. Gracias tocayo por haberme hecho disfrutar.
























Si quieres conocer más al autor y sus obras: http://antoniosandovalrey.weebly.com
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Big Year 2016 - Bisbita arbóreo

La muy canalla se ha hecho de rogar. Y no poco. Primero en una excursión al septentrión ibérico, la ya clásica jornada pirenaica anual, este año un poco más kilometrada para abarcar desde Navarra a Huesca. Falló, o mejor, fallamos.

Ahora la estamos acechando en los parques de Córdoba porque por estas fechas se suele dejar caer por aquí para retomar un poco de aliento y seguir con la paliza que la llevará a tierras africanas. Andamos expectantes aún.

Han tenido que ser las secas tierras doñaneras quienes nos han dado la muy agradable sorpresa de mostrarnos un precioso ejemplar de bisbita arbóreo, compartiendo alambre con tarabillas norteñas, esas sí, muy notorias ahora en el paso de otoño.

Por unos días, estas tarabillas se vuelven un poco urbanitas, y alguna comparte los insectos de la city con los incansables, y por unos días abundantes, papamoscas cerrojillos y grises. Todo un espectáculo silencioso, ajeno al común de los paseantes, encandilados por la pantalla de ese ingenio que sido capaz de robarnos cuasi la voluntad.





jueves, 8 de septiembre de 2016

El paso en el Alto Guadiato

La ZEPA Alto Guadiato está ahora muy divertida. Junto con la autoctonía propia del lugar, ahora se están dejando ver paseriformes de paso, como la collalba gris, puntualmente abundante, tarabilla norteña y bisbita campestre. Un lujo poder ver por estos lares semejantes bichos.

Y junto a ellas, ya se ha dejado ver el primer aguilucho pálido de la temporada, un bello macho posado junto a una hembra de lagunero y próximo a un pequeño grupo de avutardas.

Merece la pena darse una vuelta ahora.

[Tarabilla norteña en el Alto Guadiato]

domingo, 4 de septiembre de 2016

Big Year 2016 - De charranes y algo más

Si no me equivoco ésta es la quinta visita a la provincia gaditana en este año, y por el momento no ha fallado. Han caído cuatro joyas: charrán elegante, charrán rosado, págalo parásito y buitre de Rupell. Uno no está acostumbrado a nada de eso. Los tres primeros, en la costa, entre Sanlúcar y Cádiz, y el último, cómo no, en el Estrecho, en pleno paso de miles de abejeros y calzadas, entre otras aves.

Los que más se han resistido han sido el rosado y el buitre. El primero fue descubierto después de no pocas horas de escudriñar entre bandos numerosos de charranes patinegros y comunes, y el segundo tras dejarse el cuello mirando el cielo desde las ocho de la mañana. In extremis apareció, con las esperanzas ya desvanecidas.

[Grupo de charranes, junto con gaviotas]
 
[Un ostrero muy particular al fondo]
 
[Concurrido observatorio del Algarrobo]