De qué va esto

cuentos de pájaros


martes, 22 de noviembre de 2016

BirdFlyway

Para qué sirven las aves, de Antonio Sandolval Rey, me transportó a mis años mozos, aquellos en los que un grupo de naturalistas locales empezaron a forjarse como tales descubriendo lugares inexplorados y maravillándose ante cualquier especie, nueva o no. Treinta años después muchos seguimos con la misma ilusión aunque mi mapa del mundo es afortunadamente algo más amplio.

Antonio Sandoval ha conseguido de nuevo atraparme, y mucho me temo que ya no me va a soltar. Ahora, descubriéndome paisajes de la vieja Europa, desde Escandinavia hasta la familiar Doñana, consiguiendo abrirme un poco más mi visión de la vida, del mundo, y eso siempre se agradece. Sí, de la vida, porque el relato Un viaje en familia por “La ruta de las Aves” no es un libro de pájaros, ni de relaciones humanas, ni de naturaleza, no es ni siquiera comprometido… es todo eso y más. Una magnífica y recomendable obra.

Antonio, me has hecho crecer un poquito más como persona. Gracias de nuevo.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Doñana

Soy muy dado a decir que tal sitio nunca defrauda, y eso, hay que reconocerlo, forma parte de mi visión andaluza del mundo. Doñana es uno de esos lugares, y debo admitir que en más de una ocasión nos hemos venido sin cumplir las expectativas que uno se marca. El problema, en realidad, no es del sitio, sino de uno mismo, que se impone unas exigencias las más de las veces innecesarias.

Otras, sin embargo, se sobrepasan con creces. Ya nos pasó días atrás en Galicia y ayer mismo en Doñana. La jornada dominical incluía dos objetivos a priori poco meritorios, la barnacla canadiense que lleva asentada en el Rocío algunos días, y el correlimos canelo que el día anterior fue observado en Hato Ratón. Éste sí se presentaba como un reto mayor por la incertidumbre de relocalizarlo.

Finalmente ambos se pasearon por las lentes de mis Nikon, no sin antes habernos hecho pasar por situaciones a prueba de miocardio. Al llegar al lodazal arrocero, el grupo de limícolas, canelo incluido, voló despavorido probablemente por la cercanía de dos individuos portadores de prismáticos. Afortunadamente regresaron algunas horas después y allí estábamos nosotros, ya con buena luz incluso y sin apenas viento.

Al mismo tiempo nos llegaba el aviso de la observación de un falaropo picogrueso cerca de donde nos encontrábamos. Tocaba, pues, destrozar lo que queda de los bajos del kilometrado vehículo, sorteando baches a la velocidad suficiente como para ganarle la batalla al ocaso. Allí nos juntamos cinco vehículos desconocidos con contenido nervioso y a los pocos minutos contento. Muy contento.

[Barnacla canadiense]
[Marisma del Rocío]


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Ratonero moro

En un lugar de Castilla de cuyo nombre jamás podré olvidarme, se instaló durante un tiempo un fabuloso ejemplar de ratonero moro, versión progre de una de las rapaces más abundantes, si no la que más, de la piel de toro. Las reiteradas y casi diarias citas en la web Reservoir Birds son argumento más que suficiente como para que cualquier sureño que se disponga a trashumar hacia el norte, se detenga en la localidad avulense de Blascomillán para disfrutar, el rato que le venga en gana, de tan infrecuente especie. Y es que allí ha tomado como oteadero un poste eléctrico a las afueras del pueblo, tan famoso ya como el propio ratonero.
 

 
 A la fecha en la que se escribe esta entrada, aún sigue el susodicho en el mismo lugar

domingo, 6 de noviembre de 2016

Big Year 2016 - Galicia

Imperdonable que una persona que se dice pajarera no haya ido con la edad del que escribe a Estaca de Bares. Lo sé, y me he flagelado por ello más de una vez. Ya puedo decir que he estado. Y me he quedado igual. Ahora tengo que armarme de un refuerzo sicológico para poder vivir con esta tara. Sigo sin conocer la Estaca.

He ido, sí, pero una niebla de densidad del calibre de la leche condensada no permitió a los curiosos que allí nos concentramos a ver más allá de nuestros pies. Frustrada ilusión por conocer un lugar mítico y por supuesto por el deseo de mirar hacia el infinito a la búsqueda de aves marinas.

Pero Galicia no ha defraudado. La niebla sucumbió a la altitud de la Serra A Capelada, en Cariño, y allí el sol lucía con toda su magnificiencia, de ese de manga corta. En los restos de una antigua cantera, cuatro escribanos nivales pugnaron con un escribano lapón en la lucha por el protagonismo. Todos ganaron.

Abajo, en la playa, una gaviota de Bonaparte avistada durante varios días atrás por Ricardo Hevia, esperaba ser observada por ornitólogos ávidos de rarezas o no. Personalmente me gusta el término de infrecuencias para definir a aquellas especies que aún no siendo raras, lo son para uno por pajarear en un lugar un tanto soso, reconozcámoslo. No pasa nada.

En la ría de Ortigueira, junto a un generoso grupo de silbones, una hembra de eider se empeñaba en limpiar el fondo de mexillones para envidia nuestra. Imperdonable, nos vinimos de Galicia sin probar tan apreciados moluscos.

La guinda la pusieron tres ejemplares de bisbita de Richard que posaron a nuestra imagen y semejanza para deleite, gozo y algaravía propios. Por no hablar de un trasiego de alcatraces, negrones, págalos grandes, alca y paíño europeo incluido. Todo un lujo de infrecuencias.

Sin duda, uno de los mejores días del año.
Gracias, Ricardo.

[San Ciprián]
 
[Grupo de reidoras]

 
[Gaviota reidora]

 
[Excelente primer plano de gaviota de Bonaparte]

 
[Escribanos nivales]

 
[Bisbita de Richard]




















miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mosquitero bilistado en Córdoba

La explosión de mosquiteros bilistados por toda la península los traído por fin a Córdoba. Llevábamos algún tiempo detrás de ellos porque no podía ser que se vieran por todas partes menos por el califato. La constancia y habilidad del amigo Diego Peinazo es prácticamente infalible, y los pilló in fraganti en la arboleda del Guadalquivir a su paso por la ciudad. En la zona de la ribera, como localmente se conoce.

Afortunadamente veinticuatro horas después continuaban allí, lo que me permitió disfrutarlos durante unos minutos e incluso recoger un testimonio gráfico que quedará para los restos. Dentro de diez años, los nuevos ornitólogos locales, si los hay, estarán acostumbrados a otras fenologías y rarezas, e igual el bilistado será para esa fecha un habitual de la fauna urbana cordubensis. Quién sabe.

[Inmortalizado en vuelo]

[He aquí la prueba para la posteridad]